La Biblia dice: "Por cuanto todos pecaron estan destituidos de la gloria de Dios" (Romanos 3:23). Ningún hombre y ninguna mujer está en condiciones de presentarse por su propia cuenta delante de un Dios santo, porque todos somos pecadores. Nicodemo era un gran religioso, pero eso no alcanzaba para agradar a Dios, como ser humano era tan pecador como cualquier mortal.
La Biblia dice: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no es de vosotros, pues es don de Dios, no por obra para que nadie se gloríe" (Efesios 2:8).
Nicodemo podía hacer muchas buenas obras porque era rico pero nada de eso compraría su entrada al cielo. La vida eterna es una gracia de Dios y esta se mostró en la venida de su Hijo Jesucristo, quien siendo santo ocupó nuestro lugar en la cruz y murió por cada uno de nosotros, eso es gracia. Cuando Jesús resucitó de los muertos certificó que era el Hijo de Dios, "Yo soy el camino, la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mí" (Juan 14.6).
El evangelista Juan termina el relato del diálogo de Jesús con Nicodemo diciendo que la posibilidad de obtener la vida eterna es una muestra del amor de Dios, al decirnos: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16).
Lo que Dios espera es que creamos en su Hijo Jesucristo, que le reconozcamos como el único Salvador, que recibamos esta verdad en nuestro corazón, así obtendremos la vida eterna. Esto es nacer de nuevo. Nicodemo comprendío esta verdad y poco tiempo después se hizo un seguidor de Jesús. Su vida cambió rotundamente, y aunque era un hombre mayor pudo nacer de nuevo. Esta es una obra que realiza el Espíritu Santo de Dios cuando nosotros depositamos nuestra fe en Jesucristo. Quizás te sientas identificado con Nicodemo y tengas un sincero deseo de empezar de nuevo, te animo a que pruebes con Jesucristo, él de verdad puede hacer una gran obra en tu vida.
La Biblia dice: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas" (1 Corintios 5:17).